Wednesday, October 17, 2012

POBREZA

Hoy 17 de octubre es el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza. Comparto una definición de pobreza que me encontré alguna vez por ahí:

“Pobreza es hambre. Pobreza es  falta de albergue. Pobreza es estar enfermo y no poder ver a un doctor. Pobreza es no poder ir al colegio, no saber leer, no poder hablar apropiadamente. Pobreza es no tener un trabajo, es temer por el futuro, viviendo un día a la vez. Pobreza es perder un hijo por una enfermedad causada por la mala calidad del agua. Pobreza es impotencia, falta de representación y libertad. La Pobreza  tiene muchas facetas, cambiando de un sitio a otro y a través del tiempo.”

Dinesh Mehta, Coordinador del Urban Management Programme, UN-HABITAT, Asian Mayors Forum, Shangai, Junio de 2000. Citado por Sevanatha (2000), p. 11

Sunday, October 14, 2012

El cuartico

Ayer estuve en aquello que en Estados Unidos los latinos llaman "El cuartico". No es más que una sala de espera grande y fría,  de luces blancas en el techo, con un televisor encendido permanentemente, al que los oficiales de inmigración en Miami mandan a los viajeros que les generan alguna duda. A mí nunca me había tocado entrar al cuartico, pero sabía que para allá iba porque antes de mi reciente viaje a Francia, me robaron la tarjeta de residencia, única prueba física de mi estatus en este país. 

La experiencia no fue amable. Y no por lo que me pasó a mí o la manera en que me trataron a mí. La cosa va más allá de uno mismo. 

La historia es así: Los tipos lo llevan a un a un sitio atestado de gente de todas las "minorías", haitianos, antillanos, colombianos, peruanos, venezolanos, algunos asiáticos, otros cubanos. Y mientras todos esperamos con paciencia, ellos "la parchan", ahí mismo, detrás de los mostradores, donde tienen que revisar la pila de pasaportes que les trajeron y que no para de crecer, ellos hacen chistes sobre Marco Rubio, hablan del partido de la semana, del asado del otro día, y sobre todo, conversan mucho sobre lo que almorzaron. No en vano, estos señores, por alguna razón extraña, son en su mayoría gordos. 

Mientras tanto, mientras eso, todos los otros estamos ahí esperando, incrédulos del espectáculo. Acuartelados sin voz. Si uno se para, lo gritan. Si el enfermo pide asistencia, lo insultan y lo tratan de bruto. Si uno hace una pregunta porque no sabe o no entiende, lo regañan, y nunca, de ninguna manera, le contestan la pregunta. Si usted va a preguntar, mejor que de entrada pida perdón, haga venias, lagartee. 

Y así el tiempo no pasa, sucesivo e infinito, mientras algunos pierden conexiones de avión, maletas o a su grupo de gente, en medio del miedo y las lágrimas censuradas para no levantar sospecha.  Sentirse mal o triste de estar ahí metido, humillado, no está entre las posibilidades. Si usted siente algo y lo demuestra puede ser un problema muy grave para usted y los suyos. Puede tener consecuencias. No importa si usted es un niño.  

Me parece grave que el gobierno de Estados Unidos le otorgue la facultad a unos oficiales de tratar como se les antoje -en general mal, sin humanidad o respeto- a las otras personas que quieren entrar al país. Sin orden o metodología. Eso habla claramente y mal de la política de inmigración norteamericana y de la manera cómo ese país siente por el resto del mundo. 

Monday, September 24, 2012

Achaques

Estoy ahora mismo en la sala de espera de un ortopedista. Vengo aquí desde hace algunos días por cuenta de un dolor en el cuello que simplemente no me deja ser. El promedio de edad es alto; es canoso, lento, de pies arrastrados. De personas chuecas como yo pero, en su mayoría, derrotadas. Tristes.

Justamente acaba de entrar aquí una pareja. La señora llamó mi atención porque la oí dar alaridos en la calle. Pensé que la enferma era ella, que estaba gritado por dolor, pero no: le gritaba a su esposo. A un señor muy viejo -tanto como ella pero sin tintura en el pelo- que necesita de una silla de ruedas para recorrer los 10 metros desde la calle al consultorio. Supongo que lo regañaba por su propio desespero ante la incapacidad del señor de cualquiera cosa y de ella de ayudarle.




Solo pienso en que ojalá nadie que me quiera me grite así nunca. No importa la poca paciencia que me tenga por mi condición. Ojalá que no me toque tampoco hacer a nadie tan infeliz con el lastre de mí, como le ocurre a este cabizbajo señor.

Me da tristeza la vida. Me da tristeza con ambos, víctimas de ellos mismos, sin en realidad tener la culpa. Son solo ese producto del paso del tiempo que somos todos.

Thursday, September 13, 2012

¿Por qué, cabrones, por qué?


¿De qué hablan? Claro que es una completa CABRONADA que los miembros de los partidos políticos de Colombia apoyen al fanático religioso que atropella la constitución política de este Estado Laico, que quiere negarles los derechos reproductivos a las mujeres de Colombia. Que entrega puestos a amigos y políticos para mantener su poder. Que con nuestros recursos construye oratorios y contrata ex modelos para usar su discurso religioso y antiaborto en la entidad pública que dirige. Que hace lo posible por imponer su ideología negando desde su poder, el derecho básico y constitucional de igualdad a los gays y demás miembros de la población LGTB. 

Yo no soy subjetiva al decir que los miembros de esos partidos políticos, que se dicen libertarios o liberales, que se ufanan por respetuosos de la equidad de género, son unos cabrones. Lo digo con la boca llena. No lo digo porque estoy malgeniada y desesperanzada solamente. Lo digo porque es una canallada. Con nosotros los ciudadanos; con el esfuerzo de quienes sacaron adelante, luchando duro, una constitución nueva en 1991, que aunque sea en el papel consigna unos derechos y unas condiciones de país. Que suscribe un contrato social más allá de los intereses personales, religiosos, de conveniencia política o económica de los individuos. 




Sí, es un madrazo y es serio. ¿Por qué no lo toman en serio? Es una acusación y se la merecen, todos ellos. Todos ustedes los que quieren reelegir a este Procurador Alejandro Ordoñez, sin que siquiera haya ya una terna, como dicta el procedimiento. Sin tener en cuenta que ayer la Corte Constitucional le ordenó disculparse y rectificar por haber MENTIDO sobre los derechos constitucionales de las mujeres. 

El mismo que usa al community mánager, pagado con nuestros impuestos, para que le haga propaganda desde la cuenta oficial de la Procuraduría en Twitter (@PGN_COL).




¿Por qué creen que si les digo cabrones es porque me hackearon o estoy desequilibrada? ¿O que es porque estoy cortica de argumentos? ¿Por qué menosprecian mi madrazo?

Si ustedes no me toman en serio, yo sí me tomo en serio. Lo digo y lo sostengo: Me parecen unos cabrones los que apoyan la reelección de Alejandro Ordoñez en la Procuraduría General de la República de Colombia.

Friday, August 31, 2012

Recordando a Andrew




La semana pasada se cumplieron 20 años de la devastadora visita del huracán Andrew al sur de la Florida, en Estados Unidos. En su travesía por las Bahamas, los estados de Florida y Luisiana, el huracán dejó 65 muertos y 27 mil millones de dólares -dólares de 1992- en pérdidas y daños.



Para conmemorar a Andrew, WLRN-Miami Herald News -la radio pública local- produjo el documental ''Remembering Andrew'' [Recordando a Andrew] 


Durante julio y agosto de este año, WLRN emitió piezas cortas de radio en su show Under the sun, en las que los oyentes podían revivir momentos de la tragedia, narrados por sus miles de protagonistas. Gente común y corriente que perdió su casa, parió en medio del huracán, peleó por hielo o rescató a algún vecino. 


Tuve la fortuna de ser invitada a la bonita presentación de 'Remembering Andrew' en el Planetario del Museo de Ciencias de Miami, unos días antes de que saliera al aire la versión final. Aunque fue un evento como la mayoría, con vino, algo para picar, fotos de la época, productores, patrocinadores, etc., no es casualidad que la presentación haya sido en el planetario.

Andrew fue calificado en la época como el mayor desastre natural vivido por Estados Unidos en su historia, en parte porque la infraestructura del sur de la Florida quedó destruida, dejando a más de 200 mil personas sin electricidad durante varias semanas.

Y aunque es irrefutable la tragedia que significa estar sin luz en un verano hirviendo, con el agua hasta las rodillas, sin casa, se rescata el hecho de que gracias a esa penumbra de cada noche, por primera vez brillaron con fuerza las estrellas en Miami.

La experiencia consistió entonces, en tomarse un par de copas de vino, sentarse en una de las cómodas sillas del auditorio, mirar al "cielo", ver primero todo fucsia y luego las estrellas dispuestas exactamente como estaban esos días del verano del 92.






Fue un momento único para mí oír la historia contada con risas y llantos, ambientada con buena música y lograda con una mezcla de sonido impecable. Sentí la desesperación y el miedo; el calor y el frío. Viajé a esos días de 1992 recreando imágenes desde el recuerdo de otros, todo bajo esa noche estrellada que por un rato fue real.  


Hay todo tipo de historias, unas muy tristes, algunas asustadoras, muchas simples, y una que otra divertida. Se puede oír, por ejemplo, la llamada a emergencias en la que la persona que contesta dice que es imposible acudir al lugar; se oye del muerto que voló desde las Bahamas hasta Miami o del parasol de cerveza Corona que aterrizó en el jardín de una casa y que sus habitantes usaron los siguientes 19 años.  


De cualquier manera, no solo por el poder de la radio hablada, de la crónica, recomiendo sacar una hora de tiempo, acomodarse, cerrar Twitter, Facebook, apagar el televisor y el celular, y darle una escuchada a la historia. 

Si no hay tanto tiempo, 'Remembering Andrew' también está disponible en pequeños capítulos. Simplemente entre la página web: http://wlrnunderthesun.org/andrew/ y haga click o play en el audio que quiera escuchar.

Si quiere descargar el podcast desde el iTunes para tenerlo en su equipo, vaya aquí. Vale mucho la pena. 

Thursday, August 30, 2012

Isaac


Tres días de lluvia y ráfagas de viento no fueron suficientes para evitar que la vecina de al frente saliera a la terraza. Me mudé hace seis semanas y desde entonces no ha habido un día en el que esta mujer no esté ahí, en esa esquina en la que está, pero sentada con todo su cuerpo entrelazado sobre un pequeña butaca de acrílico transparente.

No sé qué es lo que hace, si lee algo importante o si está metida en Whatsapp o chateando desde un Blackberry. Sólo sé que pasa todo el día ahí afuera, aguantando la humedad y el calor de Miami, siempre vestida de negro y ahora con este peluqueando francés.

Las primeras semanas pensaba en lo sola que siempre está. En que no habla con nadie en todo el día hasta el final de la noche cuando entra a la casa y aparentemente interactúa con alguien.

A la tercera semana cambié el lente y empecé a darme cuenta que ella me miraba también. Supuse que debía narrar algo parecido a lo mío. Que su vecina de al frente está casi siempre en su casa, leyendo el computador o el celular, sin saber si está en Twitter o chateando; o si es que anda escribiendo una novela. Supongo que también dice que siempre estoy vestida de negro, y que no puedo estar más sola, porque no veo a nadie ya que nadie viene a verme.  

Debe ver cómo cada día a la hora del almuerzo armo cualquier alquimia que me devoro parada, recostada contra la estufa, mirándola a ella. 

La tormenta Isaac hizo que ella tuviera que entrar sus pocas cosas de la terraza y embutirse entre la casa por tres días. Yo también estuve así. Al tercer día ella salió como animal desesperado y fumó todo lo que pudo mientras la atacaba una lluvia horizontal. Yo en cambio, desafortunadamente, dejé el cigarrillo hace un par de años.