Friday, April 13, 2018

Colombia: cómo es vivir en Santa Cruz del Islote, la isla artificial más densamente poblada del mundo

Santa Cruz del Islote mide una hectárea, el tamaño de un estadio de fútbol profesional 
Un joven acaricia a su gallo de pelea como si naciera de su propio cuerpo mientras observa a otro domar a un tiburón de casi 3 metros de largo. La escena ocurre en una pileta cimentada rudimentariamente sobre un mar traslúcido de varios verdes y azules. 
Aunque yo guardo ese instante como uno de los más extraordinarios de mi reciente visita a Santa Cruz del Islote, una diminuta isla del Caribe de Colombia, allí es una escena de la vida cotidiana.
Con poco más de una hectárea de extensión y alrededor de 500 habitantes, el sitio contrasta de manera fascinante con sus vecinas del Archipiélago de San Bernardo, del que hace parte, siete islas de manglar agreste, playas blancas y pocos habitantes.
Santa Cruz del Islote, en cambio, está completamente urbanizado y además de los isloteños, alberga 150 gallos de pelea, 40 perros, dos acuarios donde hay un tiburón nodriza hembra —y cuando yo pasé por ahí, su cría recién nacida—, 8 tortugas de carey gigantes y otras decenas de manta rayas y peces grandes.
Hay cuatro calles principales pero no hay carros ni motos, aunque hay botes por todas partes, amarrados flotando sobre el mar o sobre los patios de cemento de las casas. 

Una isla artificial

Y hay aún algo más: Santa Cruz del Islote fue construida por el hombre. Es la isla artificial más densamente poblada del mundo.
Para llegar hay que hacer un viaje de una hora en barco desde la pequeña ciudad de Tolú o de dos horas desde la famosa Cartagena. 
Paneles solares en Santa Cruz del Islote.Derechos de autor de la imagenANTONIO CARRILLO
Image captionLa energía eléctrica es producida por una planta de combustible y dos conjuntos de paneles solares donados por el gobierno de Japón. Al no ser un servicio público el costo mensual es muy alto para los nativos.
"El islote fue hecho a mano por nativos que llegaron y lo construyeron en medio del coral, con piedra, escombros y basura", le dice a BBC Mundo Adrián Caraballo de Hoyos, un líder ecológico y guía turístico de 20 años, oriundo de la isla.
"Así creció y la gente hoy en día sigue engrandeciéndolo robándole terreno al mar", explica. "La única parte natural son unos cuantos árboles de Clemont y Zaragoza". 
Y como la isla no tiene ni manglares ni playas, tampoco tiene mosquitos, lo que según los nativos fue determinante para que esos pioneros decidieran construir allí en el año 1870. 
El mismo argumento usaron los isleños tiempo después para no aceptar mudarse a Tintipán o Múcura, las islas más cercanas, de 80 y 32 hectáreas de extensión respectivamente, y que cuentan con nacimientos de agua y algunos terrenos cultivables.
En la lógica de expansión de "una casa a la vez", hoy la isla tiene más de un centenar de viviendas donde residen alrededor de 150 familias.
Dos mujeres en una balsa en el mar.Derechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionPor su escasez, el agua potable es como oro en la isla. Es común ver que la transportan de un lado al otro.
"De una familia en la que ya han muerto los viejos han surgido nuevas casas… ya hay cuatro, cinco o seis más", afirma Juvenal Julio Berrío, historiador de Santa Cruz del Islote, mientras caminamos por los callejones. 
"De la familia más numerosa que hay acá, que es la Morelo, hay un pasaje que es de pura familia. Y así se ha expandido toda la isla", relata.
"Se hizo un censo de cuántos nietos había dejado el señor Miguel Felipe Morelo. Dejó 130 nietos, de 23 hijos, con cuatro mujeres", cuenta Juvenal, a quien apodan 'Tiburón', aclarando entre risas que él no tuvo tantos hijos, "solo siete hijos y hasta el momento 17 nietos".
Marciana HidalgoDerechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO 
Image captionMarciana Hidalgo Castillo es la partera de Santa Cruz del Islote desde hace 40 años. Su primer parto lo cobró a 5.000 pesos colombianos (US$2) y el último, hace pocos meses, a 80.000 pesos (US$25).
Visto a escala —como hay que ver el enorme universo de este pequeño territorio— su población creció considerablemente en 2017, más de un 10%, ya que nacieron siete bebés y nadie murió. 
La longevidad de la isla también cambió recientemente cuando la mujer más anciana, de 101 años, se fue a vivir con sus hijos a Cartagena, dejándole el lugar a otra señora que hoy tiene 88.

Muchos niños

En el islote tuve la impresión de que es la isla más juvenil que he visitado. Efectivamente, el 60% de la población de Santa Cruz del Islote son niños y adolescentes
Hay grupos de jóvenes conversando y oyendo música a todo volumen en los callejones y niños de todas las edades que corren por cada rincón, saltan lazo, juegan fútbol o practican boxeo. 
Hay niños pescando, nadando, remando sobre tablas de madera o flotadores; hay niños aprendiendo pesca submarina con adultos y nadando con las tortugas o el tiburón entre los acuarios; hay niños jugando con los perros o los gallos de pelea que están amarrados por ahí; hay niños muy chiquitos que le charlan a todo turista sobre el islote, que saben dónde está el adulto que uno está buscando… 
En las noches juegan dominó y los sábados hay peleas de gallos, una actividad que atrae a los adolescentes.
Juvenal Julio BerríoDerechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionA Juvenal Julio Berrío le llaman 'Tiburón'. Dice que todos en la isla tienen un apodo y que muchas veces se sabe con más claridad el sobrenombre que el nombre de las personas.
Muchos de estos sucesos ocurren en una calle de 15 x 6 metros, que hace también de plaza principal.
Allí queda la escuela, que tiene tres pisos y es el edificio más alto del islote. 
Unos 170 niños estudian en dos jornadas. Algunos de los cuales llegan en lancha desde las islas vecinas, un testimonio de la importancia urbana del islote dentro del archipiélago.
"Falta un poco de todo"
Los isloteños son optimistas y la mayoría se siente orgullosa de su isla. 
Destacan que por estar un poco aislados no tienen crimen ni violencia e insisten en que los rodea un paraíso, pero en realidad tienen serias carencias estructurales y cada una de ellas representa una lucha diaria.
El agua es como oro en Santa Cruz del Islote y paradójicamente, por su misma escasez, está presente en todas partes. 
Se ve acumulada en galones de plástico junto a las casas, llega en canoas y lanchas y los residentes la transportan de un lado al otro todo el tiempo.
Una joven enseñando una cruz a unos visitantes.Derechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO.
Image captionEl turismo se ha convertido en una importante fuente de empleo. En la última temporada navideña, miles de personas pasaron por la isla.
"En la isla falta un poco de todo", me dice Marciana Hidalgo Castillo, partera de Santa Cruz del Islote desde hace 40 años, quien asegura haber recibido más de 200 bebés.
"Tenemos agua en abundancia en invierno porque llueve mucho. Dejamos correr de los techos la primera lluvia y recogemos la segunda, pero cuando llega la época de verano es muy duro".
Esa agua se almacena en una cisterna comunitaria y cuando está por acabarse llaman a Cartagena —ciudad de la que dependen administrativamente a pesar de ni siquiera estar dentro del departamento más cercano— para que manden un barco de la Armada que les trae agua potable para llenar el tanque. 
Según dicen, el barco puede tardar hasta tres semanas en llegar tras el llamado.
Adrián Caraballo de HoyosDerechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionAdrián Caraballo de Hoyos (izq.) lidera la organización Salvadores del Arrecife, en la que 30 niños y jóvenes entre los 7 y 22 años trabajan por la sostenibilidad del islote.
También tienen la opción de recoger agua de los "pozos que lloran agua", como describen las fuentes de agua dulce en Tintipán, que en realidad es salobre y no tan óptima para el consumo.
La energía, por su parte, es generada alternadamente por una planta eléctrica de combustible y por dos estructuras de paneles solares que fueron donados por el gobierno japonés hace algunos años. 
La primera provee energía durante las noches y la segunda cuatro horas en las tardes.
Acuario de Santa Cruz del Islote.Derechos de autor de la imagenJAÍDER RUIZ
Image captionLos turistas pagan 5.000 pesos colombianos (US$1,8) por nadar con las tortugas y el tiburón en los acuarios. Ese dinero se divide entre los 11 guías de la isla, los pilotos de las lanchas y quienes trabajan en los acuarios.
Cada hogar paga en promedio 90.000 pesos colombianos mensuales, algo así como US$30, un precio particularmente alto comparado con poblaciones pequeñas o ciudades intermedias del país, o con los ingresos que percibe el grueso de sus habitantes, que viven de la pesca o el turismo. 
Cada turista paga 5.000 pesos colombianos (alrededor de US$1,8) por nadar con las tortugas y el tiburón en los acuarios. Ese dólar se divide entre los 11 guías de la isla, los pilotos de las lanchas y quienes trabajan en los acuarios. 
Algunos trabajan en hoteles de las islas vecinas así que perciben salarios más estables.
Dos hombres con un tiburónDerechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionLos isleños lo mantienen a un tiburón por poco tiempo en las piletas y luego capturan otro para reemplazarlo. Es una acción polémica entre los nativos y la dirección de parques que protege el Archipiélago de San Bernardo.
"Y la salud…", se queja Marciana, "no tenemos un médico permanente, venía una semana al mes y lo acaban de recortar, así que ahora va a venir solo dos o tres días", explica esta mujer que heredó la profesión de partera de su tía cuando tenía 30 años y a la que muchos llaman "mamá" o "tía".
Marciana también dice sentirse preocupada por la reciente presencia de drogas en la isla. "Esa sí es la perdición para una isla", enfatiza. 
"Desperdicios en el fondo del mar"
El manejo de residuos es otro de los retos en Santa Cruz del Islote, sobre todo ahora que tiene el proyecto de fortalecer el ecoturismo y convertirse en una "escuela de sostenibilidad".
La basura acumulada es llevada a Tintipán y de ahí a Cartagena cuando alcanza las 600 bolsas. Sin embargo, buena parte de los desperdicios se pueden ver en el fondo del mar cristalino.
Joven con un gallo de peleaDerechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionHay más de 150 gallos de pelea en el islote y una gallera donde los sábados se reúnen para competir. Es una actividad muy popular entre los jóvenes.
"Es un pueblo chiquito pero genera mucha basura", asegura Julio Berrío. "Los niños se toman un boli (una bebida endulzada helada) o se comen cualquier cosa y botan el plástico en la calle". 
"Los turistas me dicen 'Tiburón, la isla está muy bonita pero hay mucha basura' y a mí honestamente me da pena".
Pero el impacto de la basura sobre el medio ambiente se ha visto contrarrestado con el trabajo de los "Salvadores del Arrecife", el grupo que lidera Adrián. 
Son 30 niños y jóvenes con edades entre los 7 y 22 años que realizan desde brigadas de aseo hasta trabajo con los pescadores en la protección de las especies en vía de extinción.
Niños jugando fútbolDerechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionEl 60% de la población del islote son niños. En 2017 nacieron siete bebés y ninguna persona murió.
"Cada día revisamos los botecitos de los pescadores para saber qué productos traen. Si un nativo del islote atrapa una tortuguita, uno la lleva al hotel Punta Faro (en Múcura) y allá se la cambian por un pollo", explica Adrián. 
"La tortuga es mantenida en un criadero hasta que son liberadas cada cuatro meses, pero antes hacemos una charla sobre qué función bonita tiene la tortuga debajo del mar", apunta.
Y con estos incentivos, según Adrián, el consumo de tortuga disminuyó en 80%. 

"Nunca cambiaría el islote"

Adrián representa muy bien esa nueva generación de isloteños con los que hablé. 
Comparten el sueño salvar las especies, limpiar la isla, diseñar un sistema de turismo ecológico, terminar el bachillerato y, ojalá, algún día irse a estudiar una carrera. 
Aunque pareciera que no muchos planean emigrar para siempre.
"Mi meta principal es terminar el bachillerato y luego estudiar ingeniería ambiental, pero nunca cambiaría el islote por ningún otro lugar", pondera Adrián. 
"La isla la ven de afuera como si fuera un peñoncito, pero el islote es un lugar único transformador e inolvidable". 
"Y la gente que viene a San Bernardo nunca se va yendo la misma persona". 
Acumulación de basura en el mar.Derechos de autor de la imagenNATALIA GUERRERO
Image captionEl manejo de basura es uno de los más grandes retos en Santa Cruz del Islote. l mar traslúcido deja ver una buena cantidad de residuos que terminan en el mar.

Sunday, January 28, 2018

"Tenía 14 años y se ahogó frente a mis ojos": lo que revela sobre Colombia la desgarradora (y esperanzadora) película "Ciro & Yo"

Ciro y yo (Foto: : Ciro & Yo)
Image captionCiro y Esneíder son los únicos que quedan vivos de su familia. Vivían en la Sierra de la Macarena, una reserva natural epicentro del conflicto colombiano, antes de verse desplazados por la violencia. (Foto: Ciro & Yo)
"Yo quiero ser normal". 
Esa sencilla frase es una de las más impactantes del documental "Ciro y yo", que se presentó esta semana durante el Hay Festival Cartagena que se celebra en la ciudad colombiana.
La dice Esneíder, el único hijo que le queda vivo a Ciro Galindo, el protagonista de la película y que arrastra las cicatrices más descorazonadoras de la guerra en Colombia. 
Es impactante porque a pesar de que Ciro y su hijo son gente común y corriente, su vida y la del resto de su familia (ya muerta) fue determinada por una cadena de tragedias absurdas, que en un país distinto a Colombia, uno sin guerra, jamás hubieran sido normalizadas.
"Ciro es un colombiano de a pie, común y corriente, del campo, al que la guerra lo arrasó y le quitó todo. Pero no la guerra lejana, sino la guerra en vivo y en directo y de todos los actores armados", le dice a BBC Mundo el director de la película Miguel Salazar. 
"La guerrilla le quitó a su hijo, Elkin. Después el ejercito lo usó como informante siendo todavía menor de edad. 
Luego ellos mismos se lo pasaron a los paras (paramilitares), para que después estos otros lo asesinaran. 
Miguel Salazar vio a John Galindo ahogarse después de saltar a uno de los pozos del río Caño Cristales, considerado de los más bonitos del mundo. (Foto: : Ciro & Yo)
Image captionMiguel Salazar vio a John Galindo ahogarse después de saltar a uno de los pozos del río Caño Cristales, considerado de los más bonitos del mundo. (Foto: Ciro & Yo)
Ciro fue desplazado varias veces y tras varias vueltas, Esneíder, su otro hijo, también fue reclutado por los paras. El Estado colombiano le incumplió varias veces. Su esposa, Anita, murió de tristeza…".
"Ciro es la historia de Colombia, la historia de la guerra de Colombia en persona", enfatiza Salazar.
Salazar es un historiador y cineasta colombiano que es también protagonista activo en la película. Ostenta ese "Yo" del nombre "Ciro y Yo", y no es solo por ser el escritor, director y narrador.
En diciembre de 1996 el destino lo unió para siempre con Ciro y su familia, también por una dolorosa tragedia

"Tenía 14 años y se ahogó frente a mis ojos"

Miguel Salazar era un joven fotógrafo de 20 años, que viajaba por Colombia haciendo unas complejas panorámicas para un libro sobre los lugares más bonitos del país. 
Su misión de fotografiar Caño Cristales, conocido como "el río más lindo del mundo", lo llevó hasta La Macarena, Meta, el suroriente colombiano, donde se topó con Ciro, que trabajaba como guía de la Sierra de La Macarena, que a pesar de tener un estatus reserva natural, era también "zona roja" del sangriento conflicto que sacudió al país por décadas. 
La Sierra de la Macarena fue la primera reserva natural declarada en Colombia. Queda entre la cordillera de Los Andes y la región Amazónica. Los Galindo eran guías del parque. (Foto: Ciro & Yo)
Image captionLa Sierra de la Macarena fue la primera reserva natural declarada en Colombia. Queda entre la cordillera de Los Andes y la región Amazónica. Los Galindo eran guías del parque. (Foto: Ciro & Yo)
Como Ciro estaba ocupado ese día le dijo a Miguel que se fuera con John, su primogénito, de 14 años. 
Después de un viaje por el Río Guayabero, conocido por sus cinco colores, y una caminata de casi dos horas "en total soledad", los jóvenes llegaron a la casa de Don David, un campesino que vivía cerca del río. 
Miguel se quedó dormido por unas horas y cuando se despertó en la mitad de la tarde, John no estaba, así que bajó al caño a buscarlo. 
"Recuerdo que estaba nadando ahí. Fui por la cámara, armé el equipo para tomar esas fotos panorámicas, que eran difíciles de tomar". 
Me acomodé en lo que llaman la zona de las moyas o los ochos, que es una de las zonas más bonitas de Caño Cristales, donde hay una serie de cascadas que se meten entre unos huecos", cuenta Salazar, que hizo antes otras tres películas sobre la historia de la violencia en Colombia. 
"De golpe John cruzó el caño por el otro lado, se hizo frente a uno de esos huecos, cruzamos miradas y el saltó de cabeza", comenta. 
"Yo seguí tomando las fotos. Pensé que él sabía lo que hacía. Guardé la cámara. Y vi que ese muchacho no salía y no salía, y no salía…".
Y John nunca salió
Miguel pensó en saltar, se alcanzó a quitar los zapatos y la billetera, y se asomó dentro del pozo para medir el riesgo.
Elkin Galindo fue reclutado por la guerrilla de las FARC cuando tenía 13 años. Después de desertar y convertirse en informarte para el servicio de inteligencia, fue entregado a un grupo paramilitar. Su cuerpo apareció sin vida. Tenía 17 años. (Foto: : Ciro & Yo)
Image captionElkin Galindo fue reclutado por la guerrilla de las FARC cuando tenía 13 años. Después de desertar y convertirse en informarte para el servicio de inteligencia, fue entregado a un grupo paramilitar. Su cuerpo apareció sin vida. Tenía 17 años. (Foto: Ciro & Yo)
"Era como una licuadora, un cilindro de piedra donde caía el agua durísimo, no había de dónde agarrarse", ilustra. 
"Después me enteré que es un sistema como de túneles subterráneos de unos ocho a diez metros de profundidad, donde estos niños jugaban, donde aprendieron a nadar. Era como el jardín de su casa de alguna manera. Pero estaba muy crecido ese día por las lluvias…". 
"John tenía 14 años y se ahogó frente a mis ojos. Y a mí me tocó contarle a su padre que su hijo se había ahogado y esa tragedia, nos unió de por vida".
Salazar participó en el rescate del cuerpo de John, estuvo en el entierro, pero además siguió durante años a los Galindo. Después de estudiar cine, regresó a Colombia, se reencontró con Ciro y empezó a registrar su historia. 

Elkin, reclutado a los 13 años, asesinado a los 17

Tras la muerte de John, a Ciro le cuentan que la guerrilla de las FARC estaba lista para reclutarlo, según relata él mismo en la película. 
De los Galindo sólo quedan vivo Ciro y su hijo Esneíder (izquierda). (Foto: Ciro & Yo)
Image captionDe los Galindo sólo quedan vivo Ciro y su hijo Esneíder (izquierda). (Foto: Ciro & Yo)
El reclutamiento de menores era una de las prácticas más comunes de los grupos armados en Colombia y fácil de ejercer en las zonas rurales de Colombia. Los grupos llegaban a los pueblos y se llevaban a los niños que empezaban a ser adolescentes. 
La Defensoría del Pueblo en Colombia calcula entre 2004 y 2014 se registró reclutamiento de menores de edad en 470 municipios de Colombia, un tercio del país. Siendo el departamento del Meta, donde vivían los Galindo, uno de los cinco más afectados por la práctica. 
En 1999 se llevaron a Elkin, el segundo hijo de Ciro, cuando tenía tan sólo 13 años. 
En "Ciro y yo", su hermano Esnéider cuenta cómo fue la partida su hermano y también cómo su propio curso en la escuela quedó vacío cuando casi todos los niños se fueron también reclutados por la guerrilla, muchos de los cuales regresaron convertidos en cadáveres tras violentos enfrentamientos contra el ejército colombiano. 
A Elkin, al igual que a otros niños le dieron entrenamiento militar, lo convirtieron en francotirador y lo obligaron a matar
Este episodio de su vida no se narra en el documental solo a través de los testimonios de su familia. 
Incluye imágenes de archivo desgarradoras —y que tal vez puedan conducir a una investigación por parte de la justicia— en las que el mismo menor de edad delata a sus excompañeros de guerrilla, ya como informante del servicio de inteligencia colombiano. 
Luego relata cómo se lo entregan ellos mismos a grupos paramilitares y su asesinato, cuando tenía 17 años. 
"Elkin fue un niño soldado durante casi dos años. En 2002, cuando desertó de la guerrilla, Ciro y su familia fueron desplazados, tuvieron que salir de la zona porque quedaron de medio de enemigos del ejercito, de la guerrilla, de todos", resume Salazar, para explicar las posibles razones que motivaron su asesinato. 

Ciro, el héroe colombiano "de a pie"

"Después de que se acabó la primera función que hicimos en pantalla grande en Bogotá, hace unos seis meses, Ciro y Esneíder estaban presentes en la sala. El teatro entero hizo fila para darle un abrazo a Ciro. Yo nunca había visto eso en mi vida", cuenta Salazar. 
"Lo mismo pasó con la función de prensa la semana pasada donde muchos de los periodistas salieron a decirle a Ciro 'perdón'. Otros salieron a decirle 'usted es un verraco (fuerte), usted es un héroe, usted es un ejemplo para tantos colombianos, no se dio por vencido, usted de verdad tiene mucho que enseñarnos'". 
Caño Cristales es un pequeño río en Colombia de complejo acceso. Es muy famoso por sus pozos y los cinco colares (amarillo, azul, verde, rojo y negro) que forman las algas sobre en el agua. (Foto: Ciro & Yo)
Image captionCaño Cristales es un pequeño río en Colombia de complejo acceso. Es muy famoso por sus pozos y los cinco colares (amarillo, azul, verde, rojo y negro) que forman las algas sobre en el agua. (Foto: Ciro & Yo)
Lo que dice Salazar es lo que yo misma viví cuando vi la película. 
Yo soy colombiana y para mí fue inevitable preguntarme constantemente "¿dónde estaba yo?", "¿qué estaba haciendo cuando a Ciro, Anita, John, Elkin y Esneíder les pasó todo eso que les pasó?". 
La película narra sobre una línea de tiempo sutil, pero rigurosa y bien definida, la historia del conflicto en Colombia. 
"Yo creo que la guerra y el conflicto en Colombia se vio, sobre todo en las ciudades, a través de la televisión. Se vio de una manera fragmentada, a veces politizada. Una tragedia siempre borraba la otra", dice Salazar. 
"Y sí, Ciro es un héroe. Es una persona bondadosa. Con amor siguió luchando por su familia y eso hace que uno se identifique con él. A Ciro finalmente le hacen daño todos y él nunca opta por bando alguno ni por la violencia, ni por las armas, ni por la venganza". 
Línea.
Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad colombiana entre el 25 y el 28 de enero.