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Thursday, August 9, 2012

La palabra es lo de menos



"A quienes se ofendieron por la palabra que utilicé en la entrevista con Caterine, mis disculpas", escribió en Twitter el veterano periodista deportivo César Augusto Londoño hace un par de días.

Se refería a la entrevista que le hizo el sábado pasado a la atleta colombiana Caterine Ibargüen para W Radio, mientras a ella le practicaban una fisioterapia antes de su competencia en los Juegos Olímpicos de Londres.

Después de intercambiar un par de conceptos técnicos con Carolina Caicedo, la terapeuta de Ibarguen, Londoño le lanzó en ráfaga a la atleta de salto triple, algunas preguntas que desconcertaron a la audiencia:

César Augusto Londoño: ¿Caterine, qué le están haciendo?
Catenine Ibarguen Melo: Un poquito de consentimiento
C.A.L.: ¿Usted sabe lo que tiene en esas piernas?
C.I.M.: Sí, una gran responsabilidad...
CAL: Es que veo que Carolina se las consiente....Pero, ¿Quién le consiente en la vida real las piernas? Porque es que esto aquí es fisioterapia...
C.I.M.: No, Carolina, Carolina (risas). Todo está en manos de Carolina.
C.A.L.: ¿Y no hay por ahí un negro que se las consienta?
C.I.M.:  No, no...(risas)
C.A.L.:  ¿De verdad? ¿Nada? ¿No está enamorada, Caterine?
C.I.M.:  Muy enamorada de la vida, sí.
C.A.L.: No, no, pero a ver: Ahora que estamos aquí...le estoy viendo aquí el cuerpo destapado, la gente me puede perfectamente envidiar...porque está maravillosa. Cuénteme, ¿Quién, quién es el machucante oficial?..."
CIM: (risas) No..
CAL: Cuénteme, Caterine. Cuénteme...


En primer lugar, ya es absurdo tener que sentarse aquí, al frente de una página en blanco en el plan de escribir una cartilla de valores, de relaciones sociales, de mundo contemporáneo, para explicar por qué en esta entrevista todo está mal. Pero como el periodista no lo entiende, o por lo menos se hace el que no lo entiende, y sus colegas han guardado silencio, aquí hago yo un intento.

Entonces: César Augusto Londoño, ante la indignación masiva que causó su tono e intromisión en la vida privada de la medallista, asume responsabilidad y se disculpa solo por haber usado la palabra machucante, de la que se agarraron varios chistosos para montársela con el tema. Machucante deriva del verbo machucar, que en colombiano coloquial equivale a fornicar, follar, chingar, tirar, culear, hacer el amor, tener relaciones sexuales.

El periodista se limita a la vulgaridad del término y pretende salir al paso con eso, sin darse cuenta de que si hubiera preguntado ¿Cuál es el afroadescendiente con el que hace el amor? el asunto sería igual de grave.

Comparto mis consideraciones al respecto. 

Primero. No hay ninguna razón -ni una sola- por la cual a los colombianos nos interese saber con quién folla la atleta o si hay alguien que le consiente las piernas. Ese es un asunto que sólo le incumbe a la deportista.

Segundo. Es una irresponsabilidad que un periodista se cuele en un sitio donde -según entiendo- está prohibido hacer cualquier tipo de entrevista, para hacerle preguntas incómodas y personales a los deportistas antes de que salgan a competir por una medalla que sólo está disponible cada cuatro años.

Tercero. Hay claros tintes de racismo en la entrevista al incluir dentro de la pregunta a "un negro" con el que ella supuestamente sostiene relaciones sexuales. No es la palabra negro. Si le dice afrodecendiente, repito, da lo mismo. El racismo se evidencia cuando se asume que como la deportista es negra, sólo puede fornicar con alguien negro. El periodista es incapaz de reconocer que los individuos van más allá de su color de piel. Es discriminación pura.

Cuarto. Londoño ignora los límites periodísticos y decide morbosearla. Nos cuenta a todos los colombianos que le está viendo el "cuerpo destapado" y que ella "está maravillosa". Y en su ligereza, olvida por completo a la atleta de carrera. Por alguna razón, que para él es solo cuestión de "recocha", se empeña en quitarle todo su recorrido deportivo. Por alguna razón, ese pequeño macho alfa que lleva adentro, tiene que ponerla en su sitio y recordarle su condición primaria, su función de recipiente, de hembra para un macho. 

Le refriega su punto, una y otra vez, asumiendo que alguien se la está follando, muy a pesar de los múltiples "NO" que le soltó la atleta entre risas incómodas durante toda la conversación.

Para él esos nós con risas, significan, tal y como lo dijo en twitter, que "Caterine gozó". 


La ridiculez de César Augusto Londoño toca fondo cuando para defenderse, evoca en twitter el glosario de Memorias de mis putas tristes de Gabriel García Márquez, en el que está incluído machucante, su palabra salvadora. Acude al recurso de lo pretensiosos que somos los colombianos, de creer que "si lo dice el Nobel debe estar bien" pero por lo visto -como muchos periodistas colombianos- ni siquiere lee. O de nuevo, no entiende nada, porque la definición  en dicho texto devuelve todo en loop al primer punto:

Machucante. "Su último machucante de planta". Designa, de manera vulgar, al hombre con quien se tiene habitualmente relaciones sexuales.

Para terminar, lo que realmente me tiene muy afectada de este episodio, es que Caterine Ibarguen le responde sin titubear a César Augusto Londoño, en el primer intento de meterla en su jueguito sexual, que ella sabe claramente lo que tiene en sus piernas: "Una gran responsabilidad"

Ella se toma en serio. Ella además entiende como pocos lo que significa la palabra representación. Ha trabajado por esto 28 años. Toda la vida. Sabe que en sus piernas nos recostamos todos. Ella lidia con esto extraño de ser colombiana y aún así nos carga en esas piernas con las que consigue medallas. Es sobre todo, por esto último, más allá de toda la lora que he dado aquí arriba, que yo estoy muy indignada con esa entrevista. Es por esto que cinco días después del silencio de los periodistas de Caracol Radio que decido escribir esta columna.