Óscar López Rivera: el último independentista puertorriqueño preso en EE.UU.

  • 8 junio 2014



Oscar Lopez
En las calles de Puerto Rico hay varios murales que piden la liberación de Óscar López. 

En 1990 Óscar López Rivera tomó un pincel y pintó un girasol. Los colores de su obra destacaban en la celda monocromática de 2x3 metros en la que pasó 12 años, en aislamiento casi total, en la prisión Supermax ADX, de Colorado, Estados Unidos.
López no era pintor. Era un conspirador, según sentenció el tribunal que lo condenó en 1981 tras acusarlo de ser parte de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Puerto Rico (FALN), una organización clandestina que luchaba por la independencia de la isla de Estados Unidos.
En mayo, López cumplió 33 años en la cárcel de los 70 a los que fue sentenciado. Es el único de los 16 militantes del FALN arrestados en aquellos años que todavía se encuentra tras las rejas.
Cuando en 1981 fue detenido a las afueras de Chicago, el puertorriqueño estaba en la lista de los más buscados por el FBI. Se había ido a la clandestinidad con otros compañeros en 1976 después de que fueran encontrados explosivos y armas vinculados a las FALN.
Para ese entonces, el grupo había reclamado la autoría de múltiples atentados en EE.UU. de los más de cien que alcanzarían a cometer, que dejaron seis muertos y decenas de heridos.
"Para nosotros poder sobrevivir como pueblo no teníamos otra alternativa. Estamos hablando de un momento de bastante persecución y represión, y queríamos sobrevivir. Usábamos lo que se llama 'propaganda armada' para llevar el mensaje de nuestra lucha", le dice López a BBC Mundo desde la prisión federal de Terre Haute, en Indiana, la cuarta cárcel por la que ha pasado.
Han sido tres décadas que han visto cambiar la dinámica política de Puerto Rico y la percepción de la figura de Óscar López, que se ha convertido en el centro de una campaña que pide su liberación.
Esa condición de símbolo es rechazada desde el otro lado por las víctimas de las acciones de las FALN y sus familiares, quienes exigen que López cumpla su sentencia.
La polémica se reactiva por estos días del aniversario de su encarcelamiento, cuando se producen marchas y eventos a favor del militante puertorriqueño.

Libertad rechazada




Oscar Lopez
EL 29 de mayo Oscar López Rivera cumplió 33 años preso en EE.UU. 

López pudo haber quedado libre en 2009, pero rechazó la posibilidad.
En 1999, el entonces presidente Bill Clinton, ofreció conmutar la sentencia a 13 miembros de las FALN. Salvo López, todos aceptaron y hoy se están en libertad.
Para él la oferta presidencial incluía la condición de cumplir 10 años más en la cárcel con buen comportamiento.
"No me arrepiento de no haber aceptado. Mi experiencia había sido fatal los primeros 18 años en la cárcel y pensaba que sería imposible salir con buen comportamiento después de todo lo que me habían hecho", le explica López a BBC Mundo.
"Además éramos 15 solicitando la clemencia, pero sólo 13 recibimos la oferta, y yo nunca he dejado atrás a nadie, ni en Vietnam, ni en mi comunidad", dice destacando su participación en aquella guerra para la que, como tantos otros, fue reclutado obligatoriamente.
"Recibí una carta del gobierno de EE.UU. diciendo "si usted no se reporta al centro de inducción en tal fecha, puede encarar hasta 5 años de prisión" y yo lo que menos quería era ir a la cárcel, así que fui", recuerda.



Clarisa, Óscar y Karina
Su hija Clarisa y su nieta Karina visitan frecuentemente a López en la cárcel. 

"Imagínese, ahora llevo 33 años, esas son las ironías de la vida y los retos que tenemos que enfrentar".

¿Un Mandela?

Algunos consideran que la sentencia de López está condicionada por la relación política entre Puerto Rico y EE.UU., país del cual la isla es estado libre asociado desde 1952, por lo que controla los asuntos fiscales, de defensa e inmigración.
Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses pero no pueden votar en elecciones presidenciales de EE.UU., a menos que vivan dentro del territorio estadounidense.
El único representante de la isla en el Congreso no tiene derecho a voto, en lo que algunos describen como una relación de subordinación.




Los que respaldan a López comparan su caso con el del expresidente sudafricano Nelson Mandela, detenido por un gobierno de supremacistas blancos al que consideraba ilegítimo, pero esa es una valoración con la que no todos están de acuerdo.
Joseph Connor señala a López y a las FALN como responsables de la muerte de su padre, Frank Connor, de 33 años, quien murió en el atentado más notorio perpetrado por el grupo, en el restaurante Fraunces Tavern, en Nueva York y en el que murieron tres personas más. Connor tenía 9 años cuando su padre murió, su hermano tenía 11.
"López era el capitán del barco, era líder del grupo. Entrenó gente, la reclutó, fue parte de la conspiración que mató a seis personas e hirió a varias más. Y aunque no fue condenado por los eventos en Fraunces Tavern, fue claramente reconocido como parte de esa conspiración", le dice Connor a BBC Mundo.

Cosas de familia

Cuando regresó de Vietnam, López se casó y tuvo una hija, Clarisa. Pero al separarse su esposa se la llevó a Puerto Rico y sólo volvió a verla poco después de ser arrestado, cuando ella tenía 10 años.
"Fue un momento doloroso y al tiempo de felicidad, mi hija es una tremenda mujer, no hemos podido compartir pero tenemos un gran amor", relata López.
También tiene una nieta, Karina, a quien escribe cartas de vez en cuando que aparecen publicadas por el periódico El nuevo Día, de Puerto Rico.
La historia de la familia separada es uno de los argumentos que usan quienes defienden la causa del reo puertorriqueño, aunque no convence a los afectados por las acciones del FALN.
"López y sus seguidores se han quejado de que se perdió de la vida de sus hijos, pero ¿qué pasa con mi padre?. Mi padre se perdió la vida de sus hijos también, y sus hijos perdimos la de él", dice Joseph Connor.
"Nunca mostró remordimiento y por eso debería permanecer en la cárcel el tiempo al que fue sentenciado", concluye.

Una decisión de Obama




Oscar Lopez
Óscar López empezó a pintar en 1990.

Durante su conversación telefónica con BBC Mundo desde la cárcel de Terra Haute, López aseguró que su aspiración es regresar a Puerto Rico, de donde salió a los 8 años con su familia rumbo a Chicago, "a ver el mar".
López tendrá 83 años cuando cumpla el suficiente tiempo encarcelado para poder optar a salir bajo palabra.
El único recurso que tiene para salir antes es si el presidente Barack Obama acepta la solicitud de conmutación de sentencia que le presentó su defensa.
"Estamos bregando por conseguirlo. No pierdo las esperanzas de que me dé la clemencia; Clinton ya lo había hecho, lo cual es buen precedente", le dice López a BBC Mundo.
Sus abogados subrayan que la realidad política ha cambiado y descartan que una vez libre López vaya a reinsertarse en algún tipo de activismo violento en favor de la independencia.
Entre los que se solidarizan con el puertorriqueño, están el premio Nobel de la Paz sudafricano Desmond Tutu, grupos musicales como Calle 13, beisbolistas y organizaciones de derechos humanos y civiles, como Amnistía Internacional.
Incluso hay algunos congresistas hispanos de EE.UU. y hasta el presidente de Uruguay, José Mujica, quien abogó por su liberación en la Casa Blanca el mes pasado durante sus reuniones con Obama.
Mientras espera el eventual beneficio presidencial, en su Puerto Rico natal el caso de López ha logrado forjar un impensable consenso entre sectores políticos opuestos de la isla.
En las marchas que se producen cada año exigiendo su liberación, participan con la misma convicción tanto los independentistas como los que favorecen la anexión total con EE.UU.